La moda más sensorial: ropa para oír y sentir

La moda más osada y experimental no se encuentra en una pasarela ni en ninguno de los escaparates de las lujosas boutiques de París, sino en el sótano de un centro de exploración digital de la capital francesa. Y no se hace a base de puntadas finas y telas lujosas, sino con impresoras 3D y robótica. “La ropa sirve para protegernos, pero la moda es una forma de expresión y de comunicación, es una interfaz”, sostiene Anouk Wipprecht. Esta holandesa asentada en San Francisco es una de las diseñadoras e ingenieras, la combinación más usual en el Look Forward Fashion Tech Festival, que todos los años se celebra en las instalaciones del Gaîté Lyrique de París.

Wipprecht ensaya con la robótica. Sus creaciones son diseños futuristas hechos con impresora 3D que están cargados de sensores de proximidad, cámaras, luces LED y hasta pequeños robots. Como los de uno de sus vestidos, en los que las hombreras asemejan una araña cuyas “patas” se activan para repeler cuando alguien se acerca demasiado y los sensores detectan que la portadora del diseño siente un cierto estrés ante esa proximidad que invade su espacio privado.

“La ropa interactiva puede ser un paso más en la manera en que la moda sirve como una forma de expresión”, coincide Birce Ozkan, una diseñadora de origen turco que estudió y vive en Nueva York. Ella mira la naturaleza y su forma de expresarse y reaccionar para inspirar sus diseños, que también buscan expresar estados de ánimo. Como su falda-mariposa, que bate las alas de acuerdo con el estado de ánimo de la persona que lleva esta prenda, que va conectada a un casco de encefalografía que transmite datos sobre la actividad cerebral.

La mayor parte de los modelos expuestos en el Fashiontech Festival son todavía proyectos lejos del consumidor normal, pero eso no es algo que inquiete a los organizadores del evento. “Hoy hay muchas innovaciones que veíamos en las películas de ciencia ficción de hace 20 años”, recuerda Irache Martínez. “En toda revolución tecnológica se necesita gente muy creativa que piensa sin fronteras, que trae ideas nuevas, precursoras, ideas un poco locas. Luego hace falta que vengan otras con un sentido un poco más comercial y que miren cómo esto puede desarrollarse para más gente”, asegura Martínez.

Scroll to top