El niño de nueve años que inspira a Karl Lagerfeld

Se llama Hudson Kroenig, es ahijado del diseñador, hijo de uno de sus modelos fetiche y su musa en muchos de los desfiles y campañas publicitarias de Chanel

Para los adictos al mundo de la moda Hudson Kroenig es una figura conocida prácticamente desde que nació. Hijo de Brad Kroenig, uno de los modelos fetiche de Karl Lagerfeld, el diseñador de origen alemán que desde 1983 lleva las riendas de la maison Chanel, el pequeño de nueve años ha aparecido desde los dos años en algunas campañas publicitarias y en la mayoría de los desfiles de la marca francesa. Ataviado con modelos exclusivos de la firma en versión mini, la pícara sonrisa del pequeño Kroenig grita al mundo dos cosas, que su padrino le considera su protegido y le reserva un lugar especial en su vida personal y que su padre ve con buenos ojos que se forje una carrera de modelo.

En una entrevista en The New York Times Magazine en 2015, Karl Lagerfeldafirmó sobre los Kroenig: “Los considero mi familia. Yo no tengo familia, así que es bueno tener hijos pero sin los problemas que pueden generar los de verdad”. El niño que le llama “tío Karl” es hijo del modelo norteamericano y de la dentista Nicole Kroenig, que al principio plantó a su actual marido cuando la amiga que quería presentarles le dijo que era modelo. Ahora ha aceptado con normalidad que también lo sean sus dos hijos, que ya han realizado trabajos para otras marcas además de Chanel (la pareja tiene otro niño de cinco años, Jameson, que también ha dado sus primeros pasos en la industria de la moda).

Algunas fuentes afirman que al jovencísimo Hudson la fama se le ha subido a la cabeza y tiene maneras de estrella. Algo que no resulta inaudito si se atiende a las fotografías de su cuenta de Instagram, en la que tiene 33.400 seguidores, y donde los peluches y los monopatines son minoría respecto a las fotos en las que aparece acompañado de famosos de todo pelaje, desde “tío Karl” a Kim Kardashian, Pharrell Williams, Gigi Hadid, The Weeknd o Nicki Minaj. Al menos la cuenta la lleva su padre y es él quien defiende la carrera que parece estar marcando para sus hijos, de quienes dice que la viven como un juego.

En un reportaje en el que aparecían junto a su padre los dos niños jugaban a ser modelos, algo habitual para Hudson desde que apareció por primera vez de la mano de su progenitor sobre la pasarela de un desfile de Chanel en 2011. Además del Grand Palais de París, sus rizos rubios han acompañado las colecciones de la firma en Salzburgo, Cuba o en Dubái y aparecido en todas las imágenes de la campaña de la colección crucero de 2015. “En sus ratos de recreo juegan a posar. Hacen desfiles de moda todo el día”, explica su padre, “Hudson se encarga de la música y peina y viste a Jameson. Es muy divertido”, dijo en una entrevista en New York Post.

El modelo norteamericano cree en la experiencia que aporta a su hijo su atípica vida y en la bondad de todos los viajes que tiene que hacer. Mientras, Karl Lagerfeld, ajeno a los problemas de la crianza, sigue apoyando a su ahijado parapetado detrás de sus inseparables gafas negras. ¡Menos mal que el niño es mono! porque ya se sabe que, según no ha dudado en revelar el mismo diseñador, le deprimen los feos.

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