Dos emprendedoras crearon un sello para distinguir a marcas de moda sustentables y responsables

Impulsado por dos mujeres ajenas a la industria de la moda, el emprendimiento busca replicar un modelo del que participan las mejores casas de diseño europeas.

Animaná es el nombre de una localidad en Salta que queda a poco más de 200 kilómetros al sur de la capital de la provincia y donde viven cerca de 1.500 habitantes. También es, océano de por medio, el nombre de una tienda de moda ubicada cerca de la universidad Sciences Po, las oficinas de la Unesco y la Torre Eiffel, en París. Sus fundadores son argentinos y su brillo en el epicentro del diseño de indumentaria a nivel mundial se debe, según la licenciada en relaciones internacionales Vanina Chiappino, a un factor clave: su proceso de fabricación es sustentable y socialmente responsable.

Esas dos variables, opuestas al día de hoy a la imagen que representa a la industria textil a nivel local, son las que Chiappino y su socia Michelle Cameron –psicóloga y ex agente de viajes– quieren convertir en sinónimo de popularidad. Ambas emprendedoras son las mentes creativas detrás de Couture Democracy, un sello que reúne marcas de moda de autor para hacerlas reconocidas por su impacto social positivo en las personas, el medioambiente y la economía.

“Michelle y yo nos conocemos desde hace mucho, y aunque nos especializamos en cosas totalmente distintas, a ambas nos apasiona la moda; y en particular, Stella McCartney, una marca de lujo sustentable, sumamente cuidadosa con el medioambiente y las personas. Acá hay algunas marcas que hacen algo parecido, pero les falta visibilidad”, dice Chiappino, en diálogo con Mujeres que hacen. De su conocimiento del mundo del diseño de indumentaria a nivel global también tomaron como ejemplos a replicar los casos de Eco Age y Positive Luxury, la consultora y el sello de calidad al que pertenecen firmas como la de la hija del beatle, pero además Gucci, Kenzo, Loewe y Dior.

Hasta ahora, y tras una inversión inicial de $ 300 mil por parte del economista Santiago Bouquet Roldán, ambas mujeres convencieron de sumarse a su causa a siete marcas argentinas: Leaf, Animaná, Nod, Made in Chola, cúbreme, Vernna y Abre Indumento. Por recibir de Couture Democracy la visibilidad y el fomento a sus ventas que el sello les promete, todas ellas empezarán a pagar a partir de diciembre una membresía. Por mes, cada firma pequeña pagará U$S 300, mientras que las más grandes abonarán U$S 500. A este modelo, asegura Chiappino, están por sumarse otras etiquetas de Chile y Uruguay.

El trabajo de convencer a cada marca, y cuyo próximo objetivo a nivel local es sumar a Paez a la lista de miembros, comenzó en 2016. Desde 2015, cuando las emprendedoras tuvieron la idea, ambas se tomaron un año y medio para desarrollar su proyecto.

Para estampar su sello en una marca, Chiappino y Cameron dividen los casos en dos tipos. “Las marcas que ya cumplen con determinadas prácticas sustentables –reciclaje, uso de tejidos orgánicos, trabajo digno y cuidado de los animales, entre otras– pueden ser parte de Couture Democracy con el compromiso de seguir realizando esas acciones. Para ingresar a la comunidad, los proyectos que aún no han incorporado esos lineamientos deben comenzar con una colección cápsula anual bajo un concepto determinado, que este año es “reciclaje y reuso”, creación a la que también son alentadas las empresas que ya implementaban buenas prácticas y que deben ser comercializadas por las marcas”, explican. De esas colecciones surge luego el desfile anual de Couture Democracy, una de las movidas del proyecto que busca generar visibilidad para las firmas.

De esta forma, afirman las socias, “se empieza a plantar una semilla de responsabilidad”. “A partir de allí, las empresas pueden seguir incorporando más prácticas sustentables y los consumidores pueden empezar a comprar productos más saludables, de buena calidad y diseño; para muchos se convierte en el comienzo de un camino más sano”, agregan.

Según la especialista en relaciones internacionales, “las marcas de shopping para el público ABC1 que hay en Argentina están muy lejos de ser sustentables, y ellos son los que tienen gran parte del mercado”. Por esto última, para Chiappino, tarde o temprano esas firmas deberán adaptarse a por lo menos las más básicas formas de producción sustentable. “Hoy la visibilidad e importancia que se le da a este tema es mucho mayor, y la gente se empieza a preguntar ‘¿Qué me están vendiendo?’”, sostiene.

En el mundo, la emprendedora destaca campañas como las de Adidas, entre las cuales menciona una en la cual la multinacional recoleta plástico de los océanos para convertirlo en zapatillas. Del mismo modo, sin embargo, aclara que los productos sustentables siempre serán más caros y que las casas de fast fashion (como Zara, Forever 21 y H&M) nunca podrán fabricar prendas tan económicas siendo sustentables al mismo tiempo.

“Después del negocio del petróleo, la moda es la industria que más daños produce al medio ambiente. También el trato a las personas que trabajan en la industria no suele ser bueno; se registran horarios muy extensos, mala remuneración y espacios inhumanos. Además, se utilizan pocos materiales locales, se consume mucha agua para hacer jeans o se utilizan tinturas dañinas y no se tiene en cuenta la huella de carbono, que es el impacto ecológico que produce traer cosas por ejemplo, desde China”, sintetizan desde el sello, aunque por otra parte, son optimistas y opinan: “La moda está cambiando: ya no es algo frívolo sino que hoy busca transmitir un mensaje a través del diseño y el consumo responsable.

 

FUENTE: apertura.com

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